Redacción – Santiago Solari salió triunfador de Balaídos bajo la atenta mirada en el palco de Florentino Pérez. El Real Madrid no fue un dechado de virtudes en Vigo, pero goleó a un Celta sin argumentos defensivos y se ganó su continuidad, pues a ver quien cambia ahora al técnico que le ha cambiado la cara al equipo blanco. Y además, sobreponiéndose a tres lesiones que obligaron a continuos cambios de planes.

La visita a Balaídos se antojaba como la gran prueba de fuego para Santiago Solari y el argentino mostró personalidad ya desde la pizarra con un once en el que volvió a dejar en el banquillo a Marco Asensio y sacrificó a Isco. Pero si algún mérito hay que destacar de su gestión en el banquillo blanco es la capacidad de recuperar a un futbolista como Karim Benzema, intrascendente con Lopetegui y ejecutor con Solari.

El francés empezó el partido como una moto y aprovechó su compenetración con Odriozola, otro de los que se está ganando el puesto a pulso. Dos ocasiones consecutivas de Benzema para dejar claro que quería ser protagonista en Balaídos. El Celta contestó rápido con una rápida contra que no pudo culminar Aspas, pero la gran ocasión para los celestes llegó a los 18 minutos, cuando en acción de estrategia, Roncaglia peinó y el balón se estrelló en el palo.

Se salvó un Madrid al que se le acumulaban los problemas por la lesión de Casemiro. Solari dio entrada a Dani Ceballos, al que situó en el pivote defensivo, en otra decisión de entrenador. Cuando parecía que podían llegar los problemas, Modric se sacó de la chistera un pase en profundidad a Benzema y el control estratosférico del francés hizo el resto. Habilitado por el error en la salida de Roncaglia, conectó un derechazo imparable.

Con el resultado a favor, jugó a placer el Real Madrid ante un desconcertado Celta. Los madridistas encontraron multitud de huecos y solo las meigas debieron evitar que Kroos sentenciara a puerta vacía en el 34′ tras otra gran acción de Benzema. Pase atrás y el alemán la quiso colocar tanto que se le fue alto. Un error que dio algo de aire a los locales, atacando como es habitual a ráfagas. Brais recibió de Boufal tras llevarse el marroquí el balón a trompicones y con genialidad, y el flamante convocado por Luis Enrique se topó ante un inspirado Courtois.

Esta reacción, añadida a una nueva lesión en las filas blancas con la lesión del correcto Reguilón y la entrada de otro canterano, el central Javi Sánchez -Nacho pasó al lateral-, dejaron para la segunda mitad el partido más abierto de lo que se podía pensar.

La segunda mitad se inició con un buen cabezazo de Iago Aspas que salió fuera, pero pronto Benzema volvió a hacer de las suyas. Sintiéndose muy protagonista, soltó un tremendo zapatazo que impactó en el travesaño. El Celta se había salvado de nuevo, pero el Madrid no iba a seguir perdonando. Penalizó al máximo un nuevo error defensivo de los vigueses. Entre Roncaglia y Juncà no acertaron a sacar el balón y Benzema, tras un portentoso regate, se volvió a topar con el palo, pero esta vez la mala fortuna fue local, pues Cabral no pudo frenar en su carrera y marcó en propia puerta.

El Celta, eso sí, tiene pólvora y así contrarresta los eternos errores defensivos. Los vigueses volvieron a conectarse al partido al rematar sin dejarla botar Hugo Mallo un muy buen pase de Brais. Golazo del capitán, el primero que le marcan al Madrid de Solari. Los celestes se animaron y la entrada de Hjulsager y Emre Mor, retrasando al centro de mandos a Brais, les dio un nuevo aire.

A todos ellos, las lesiones se volvieron a cebar con el Madrid, que a punto estuvo de sentenciar en otra ocasión del omnipresente Benzema. Cayó Nacho y entró Marco Asensio. Pasó Lucas Vázquez al lateral.

Se presentaba una recta final muy complicada para el Real Madrid, pero los de Solari se atrincheraron bien atrás y no renunciaron al nuevo regalo del Celta, en esta ocasión de penalti torpe de Juncà sobre Odriozola. Ramos sentenció, otra vez jugándosela a lo Panenka. En el correcalles final, Cabral fue expulsado por doble amarilla, le dio tiempo a Dani Ceballos para marcar un golazo desde fuera del área, y a Brais Méndez para maquillar el resultado también con un buen disparo. Entre gol y gol, Solari supero su test más exigente.