Mexicanos nos dicen asesinos y ya olvidaron las que hicieron; esto es fútbol, no telenovelas

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Olimpia venció 1-0 al América en el mismo estadio Azteca y como siempre los medios mexicanos justifican todo con algo que nada que ver, con una lesión de uno de sus jugadores.

En el equipo hondureño no hay caníbales, ni mal intencionados, solo jugadores que tienen mucho coraje y dejan todo en la cancha por eso no permitieron a los futbolistas del América hacer nada.

Los mexicanos tienen una doble moral, aclaro, habló de los periodistas y algunos jugadores como “Memo” Ochoa que dicen que nuestro fútbol es limitado y que solo tirando patadas se logran los triunfos.

Lo que le puedo decir a “Memo” es que no olvidamos la fractura de Luis Garrido en el 2015 y como casi le destruyen el tobillo a Denil Maldonado en el Preolímpico.

Así que no sean doble moral, acá se juega al fútbol como se debe, con el corazón, con el alma y si quieren justificar que perdieron porque recibieron patadas están mal, son doble moral, son personajes de telenovelas.

En Honduras hay fútbol señores y del bueno, acá no ganamos millones como ustedes, acá no tenemos grandes empresarios como ustedes, pero acá no somos llorones, si perdemos lo aceptamos y si ganamos lo celebramos.

Allá son diferentes, son los gigantes, pero solo en sus pensamientos, nunca ganarán una Copa Libertadores y peor un Mundial de Clubes.

Si nos vamos a una Copa del Mundo, ser campeones solo será un sueño que jamás se hará realidad.

En Honduras se mete pie, corazón, alma, buen fútbol y goles en el estadio Azteca. Jerry Bengtson los vacuna cuando quiere y Memo queda llorando en conferencias de prensa.

Solari, ándate para Europa, allá donde crees que sos el mejor y no diste bola en el Real Madrid, no olvides que un tal Pedro Troglio, subcampeón del mundo llegó al Azteca y te macaneó, con goles y si quieres decirlo con patadas, allá queda a tu pensamiento, no pareces argentino, donde el país se vive en el alma.

Viva Honduras señores, viva nuestro fútbol, viva el catracho que siempre deja todo por salir adelante.

Por Gerardo Bustillo