Redacción – Joel Embiid utilizó la plataforma The Players’ Tribune para descubrir a los aficionados la verdadera historia de su vida hasta convertirse en una estrella de la NBA o como diría él, su «película».

Todo comienza con su llegada a Estados Unidos desde Camerún con apeas 16 años: «No sabía inglés, no conocía a nadie y no entendía la cultura», rememora el pívot de los Philadelphia 76ers. «Llevaba tres meses jugando al baloncesto antes de recibir una oferta para jugar en el instituto de Florida. En el primer entrenamiento estaba tan mal que el entrenador me echó del gimnasio y lo peor fue que mis propios compañeros me señalaban y se reían de mí».

Aunque al principio aquello le hundió, al final le valdría como motivación. «De repente mi lado competitivo se hizo cargo. Cada vez que la gente me dice que no puedo hacer algo, me encanta. Me hace querer demostrarles que están equivocados», apunta Embiid. «Me dije a mí mismo que iba a trabajar y me puse mejor aunque no podía tirar».

Esta es una de las mayores curiosidades de la historia, en la que el jugador camerunés muestra cómo aprendió a tirar triples. «Comencé a entrenar con Michael Frazier II, compañero y tirador. Una vez metió 11 triples en un partido con Florida. Competíamos y siempre me ganaba, pero soy tan competitivo que tenía que hacer algo para ganarle. Entonces una noche fui a YouTube e intenté averiguarlo: ‘Como tirar triples’, nada, ‘como tirar de buena forma’, nada, hasta que se encendió la bombilla ‘gente blanca tirando triples’. Sé que es un estereotipo, pero su mecánica era perfecta», rememora.

Entonces el jugador de los Sixers desvela que no podía ver la NBA ni practicar deporte dado lo estrictos que eran en su famlia. «Mi madre no me dejaba ver los partidos. Mis días eran despertarme, comer, ir a la escuela, volver a casa, echarme una siesta, cenar y estudiar hasta la medianoche». Esto fue hasta que descurbió el fútbol. «Vi a la Generación Dorada de Camerún en el Mundial 2002 y como no me dejaban jugar, me escapaba sin que se dieran cuenta». Al lado de su casa había un campo de fútbol y Embiid se lo dejaba todo preparado para en cuanto viera llegar a su madre pudiera volver corriendo a hacer como que llevaba toda la tarde estudiando.

Pero su mayor flechazo se produjo al ver su primer partido de la NBA: las Finales de 2009 entre Los Ángeles Lakers y los Orlando Magic: «Dwight, Pau, Odom… y KOBE. Nunca había visto algo así. Estaba viendo tirar a esos tipos y todo entraba. Además por su manera de moverse pensé que era lo más genial del mundo y que sólo quería hacer eso», indica. Especial fue su admiración hacia Kobe Bryant, a quien siempre tenía en mente. «Iba a la cancha que estaba cerca de mi casa y cada vez que tiraba gritaba ‘¡Kobe!'».