El Atlético no pasó del empate en su visita a El Alcoraz ante un Huesca muy bien plantado. Fueron de menos a más los rojiblancos, que acabaron viviendo en el área oscense, pero el vértigo de los minutos finales no bastó para regresar a Madrid con los tres puntos. Joao Félix fue el mejor, pero no suficiente.

Poco tuvo que ver la puesta en escena en El Alcoraz respecto a la del domingo en el Metropolitano en el debut rojiblanco en Liga. Comenzando por el once, con cinco cambios. Koke, Costa, Carrasco, Correa y Savic se quedaron en el banquillo. Entraron Llorente, Suárez, Vitolo, Thomas y Hermoso. Intención tuvo el equipo rojiblanco, pero se encontró desde el comienzo con un Huesca muy bien plantado sobre el campo.

Luis Suárez, en su estreno como titular, trataba de retrasar su posición para descargar, al igual que Joao, sobre el que los oscenses tejían una red posicional cada vez que se movía para recibir. Así, las subidas de Lodi era el único recurso que tenía el Atlético ( y sus centros no eran los mejores), con Vitolo y Llorente sin profundidad por banda y Trippier tímido. Mucho. En el medio, Thomas y Saúl no daban velocidad al balón.

El equipo de Michel, bien armado, fiaba todo a las contras para tratar de sorprender. Y fue el primero que lo hizo, por medio de Mikel Rico y Seoane, este a balón parado. Hubo que esperar 25 minutos para ver el primer disparo a puerta del Atlético. Una falta que Joao mandó arriba. Entre los tres palos, nada en todo el primer acto. No encontraba espacios el cuadro colchonero, que tampoco sufría en defensa. Pero hacía falta más para regresar a Madrid con los tres puntos.

Lo vio Simeone, que dejó en el banquillo en el descanso a Vitolo, intrascendente, para meter al agitador Correa. Llorente pasó a la banda izquierda. Y un lanzamiento suyo salió rozando el larguero después de que Joao sacara la chistera para romper líneas. Después amenazó Thomas. Y respondió Ferreiro tras un mal despeje de Felipe, algo inseguro toda la tarde. Empezaban a aparecer los espacios a la hora de juego.