Redacción – No se cansa de ganar el City, hegemónico en Inglaterra después de reeditar el título de Copa de la Liga tras una final inédita y dramática, resuelta en la tanda de penaltis a favor del cuadro celeste. Acabó 0-0 pero Ederson, titular por delante de Muric, habitual hasta entonces en la competición, se erigió en protagonista en el momento decisivo. Encumbrado otra vez el City en Wembley, que sigue imponiendo su ley en Inglaterra, lanzado en este tramo final de la temporada.

Apeló el Chelsea al sacrificio para sobrevivir en el primer tiempo, atenazado por un City que llegó a Wembley con la confianza por bandera. Nada que ver con el estado emocional del conjunto de Sarri, con la espada de Damocles sobre su cabeza. Se palpó el nerviosismo londinense, también en las gradas. Sorprendió el italiano en su disposición, sin Higuaín ni Giroud en el once, obligado Hazard a desempeñarse en esa función de ariete a la que no acaba de acostumbrarse, más letal en banda.

También sorprendió Guardiola, no tanto por el esquema sino por la decisión de prescindir de Muric para apostar por Ederson. Una final es una final, debería pensar el catalán, consciente de que el joven suplente había hecho méritos para defender el arco en la final de la Copa de la Liga. Pesó el 6-0 de hace unos días en Premier, humillado el Chelsea por el City en Manchester, así que ese respeto casi reverencial se trasladó a Wembley, donde el vigente campeón impuso su discurso.

Dista mucho el Chelsea de ahora con el equipo que se impuso hace meses al City en Stamford Bridge. El dominio de los de Guardiola, sin embargo, no se tradujo en ninguna ocasión meridiana, bien protegido por David Luiz. El brasileño fue el mariscal del eje de la zaga, siempre atento a las coberturas. Media hora le costó al cuadro de la capital instalarse en campo rival, sostenido como siempre por Hazard, que se inventó una jugada prodigiosa en la que mareó a Laporte y Otamendi.

Achicó agua por momentos el Chelsea pero consiguió revertir la tendencia en el inicio del segundo tiempo. La mala noticia para el City fue la lesión de Laporte, que tuvo que retirarse al intermedio por Kompany. Afectó ese contratiempo pero se repuso con prontitud, anulado un tanto de Agüero por un fuera de juego que confirmó el VAR. Respiró Sarri e hizo lo propio Kepa, un arquero que no termina de transmitir seguridad bajo palos en un momento delicado del curso para el Chelsea.

Había pedido Sarri a su equipo en la previa que permaneciera conectado a esta final, convencido también Guardiola que el Chelsea reaccionaría con orgullo. No solo eso sino que Kanté disfrutó de una gran ocasión para el 1-0, ligeramente desviado su remate tras el caramelo de Hazard. Creció el Chelsea, animado tras un disparo de Barkley, más todavía tras otra jugada portentosa del belga que no pudo terminar Pedro. Cambiaron las tornas de la final, destinado todo a un solo detalle.

Pudo ser en el tiempo de añadido en una carrera al espacio de Hazard, invalidada por el árbitro por un presunto y más que ligero fuera de juego que hubiera sido decisivo. No intervino esta vez el VAR porque lo hizo antes el asistente, seguro de su decisión, que implicó que la final se resolviera en la prórroga. Tuvo que reinventarse Guardiola con la lesión de Fernandinho y pasó al 4-2-3-1 con Danilo y Gündogan en el doble pivote. Solución de emergencia para un City con problemas.

Recurrió entonces Sarri a Higuaín, con todo por decidir y con los nervios a flor de piel tanto en uno como en otro equipo. Fue mejor el Chelsea que el City en la segunda parte de la final aunque fue el equipo de Manchester el que acarició la Copa tras una acción en la que Azpilicueta sacó bajo palos el remate a bocajarro de Agüero. Condimentó la final Kepa en el último trance, encarado con su cuerpo técnico, al que rechazó el cambio por Caballero por considerar que podía aguantar en el terreno de juego.

La polémica consumió el tiempo y se decidió el título en la tanda de penaltis, dramática después de una final tremendamente competida e igualada. Falló Jorginho y David Luiz, Gündogan para el City, pero Sterling anotó el definitivo para darle al cuadro de Guardiola el título de Copa de la Liga. Ambos hiciron méritos para salir exitosos de Wembley, pero el peso de la experiencia favoreció al campeón, que sigue marcando el ritmo en Inglaterra.