Redacción – Se impuso la lógica. El City refrendó su gran momento de inspiración en el derbi de Manchester y devolvió al United a la cruda realidad. Cantó sin reprimirse la afición local al grito de ‘campeones, campeones’ al término de un encuentro que consolida más aún al cuadro de Guardiola, otra vez exitoso ante un Mourinho cuyo equipo disparo una sola vez entre palos. Y de penalti. Imposible si se quiere aspirar a la Premier, un sueño que ahora se convierte en quimera (3-1).

A estas alturas de la vida es casi utópico que el catalán y el luso se sorprendan, ambos con las cartas marcadas en un derbi con más novedades en el once que en el juego. Sobre todo por parte del United, que compareció en la cancha de su vecino sin Alexis, Mata ni Lukaku. Tampoco estuvo Pogba, sentado en la grada tras confirmarse una lesión muscular que muchos creyeron que era una supuesta cortina de humo. No jugó al despiste Mourinho, que apostó por el contragolpe.

No le quedaba otra al portugués, sometido como de costumbre cuando se cita con Pep. El City se impuso en los primeros compases, dueño del escenario y del balón, peligroso cuando David Silva entró en contacto. Se lo imaginó Mourinho y le puso a Ander Herrera para vigilarle como hizo en su día con Hazard, atento en cada acción. Pero el canario es escurridizo, listo sobre el césped, imposible de controlar y de perseguir. Se cansó el ex del Athletic y lo pagó caro el United.

Quedó encerrado el cuadro de Old Trafford, apenas capaz de encontrar vías de escapatoria ante la presión de un City que se avanzó tras un despiste de Shaw. El inglés perdió la referencia en el área, Bernardo le superó y apareció David Silva para encontrar la asistencia del portugués, otra vez clave en la interpretación de la partitura local (11’). Encajó el golpe el United, acostumbrado a ir por debajo, recuperado con el paso de los minutos, al menos más atrevido cuando tuvo el cuero.

Se recompuso el United y asustó en la transición, desesperado Guardiola con pérdidas absurdas que no penalizaron en exceso a los suyos. Habían vuelto los diablos rojos pero Agüero puso tierra de por medio nada más regresar del intermedio, rápido en una pared con Mahrez que evidenció la endeblez de De Gea. El arquero español no acertó a rechazar y el 2-0 envalentonó a la hinchada del Etihad. Pronto, sin embargo, para presumir ante un United que resucita en las últimas fechas, en Champions y en Premier.

No le hace falta avisar al cuadro visitante. Como tampoco a Lukaku, que en el primer esférico que tocó provocó un penalti meridiano. Lo cometió Ederson, nuevamente tarde en la salida, calcado al que hizo sobre Ings hace una semana. No falló Martial, que le puso pimienta a un derbi que por momentos se pareció al que le privó al City de celebrar la Premier League hace unos meses. Se percató de ello Guardiola y llegó la fase de conservación. Retiró a Agüero, entró Gündogan.

Un grito al control y a la pausa contra la intención del United de ir a por el vértigo y la carrera. Pero a pesar del intento visitante, su esfuerzo se quedó a medio camino y el City sentenció a su rival ciudadano tras otro error defensivo, esta vez de Matic. Se olvidó de la marca sobre Gündogan y el alemán tuvo tiempo de mimar el balón antes de batir a De Gea (86’). Fue el fin a las expectativas de Mourinho, que sufrió una nueva derrota ante Guardiola. Un traspiés que le deja a doce puntos de la cabeza. Suficientes para considerar que está descartado en su carrera hacia el título.