El Cádiz de Anthony Lozano: De la Tercera División a codearse con los grandes y ganarle al Real Madrid

0
220

Al Cádiz le bajó los humos de golpe el Atlético de Madrid el sábado pasado en el Wanda Metropolitano. Un 4-0 incontestable para devolver a la realidad al club amarillo, que disfruta, sin embargo, de un regreso a la Primera División española, después de 14 temporadas de ausencia, mucho más feliz de lo que habría podido imaginar cuando comenzó el curso. Más aún recordando que hace apenas cinco años malvivía en la tercera categoría, la 2ª B, sin albergar esperanzas de volver a codearse con los grandes.

El equipo andaluz regresó tras cuatro temporadas en la categoría de plata, bajo el mando, siempre, de un Álvaro Cervera que en 2015 fue el entrenador que logró sacarle del pozo de la 2ªB, con un proyecto que ya entonces presentó a largo plazo, con pocas alegrías presupuestarias y la seriedad de un trabajo que le dio finalmente el éxito.

Si en 2017 fue eliminado en el play-off de ascenso y en 2018 y 2019 se quedó en puertas de su disputa, en 2020, por fin, y con tres fechas de antelación, conquistó ese soñado regreso a la máxima categoría. La gloria en la ‘Tacita de Plata’…

Hoy el plan no es, por muy bien que comenzase la temporada, convertirse en una revelación al estilo Granada o, mucho menos, Getafe. La idea del Cádiz, que mantiene la misma estructura en su plantilla del pasado curso y apenas se dio la gran alegría mediática de incorporar al veterano Álvaro Negredo, es asentarse en la Primera División, conquistar una permanencia que ya sería vista como un éxito.

Triplicando su presupuesto respecto a la pasada campaña y llegando hasta los 55 millones de dólares, pero afectado como el resto de clubes por la pandemia de un coronavirus que ha dejado las gradas del Ramón de Carranza vacías, este Cádiz que se dio el gusto de ganar a domicilio a Real Madrid o Athletic de Bilbao y suma 14 puntos tras nueve jornadas, por encima de la zona media de la clasificación, observa la barrera de los 40 puntos como gran aspiración para asegurarse una permanencia que, alcanzado el segundo parón por selecciones en el primer cuarto de temporada, se contempla un objetivo muy al alcance.

Un sueño, un reto, que se entendería magnífico a la vista de su larga historia, que comenzó en 1910 pero que no le puso en el escenario del fútbol español hasta 25 años después…

Y es que contemplar al Cádiz en Primera División es una excepción, una rareza, a lo largo de su historia. Hasta 1935 no se dejó ver por Segunda División y fue en junio de 1977 cuando, ganando en la última jornada del campeonato al Terrassa, conquistó su primer ascenso a Primera, con el chileno Fernando Carvallo en sus filas y en lo que fue un sueño efímero puesto que al año siguiente descendió.

La situación se repitió en 1981 y 1983 hasta que, por fin, en 1985, volvió a Primera para disfrutar de sus mejores años, enlazando hasta ocho temporadas en la máxima categoría. Fue la época del Mágico González; momentos en que se disfrutó en el Carranza de Zalazar, Cabrera, Husillos, Dertycia o de la eclosión de un joven Kiko Narváez, quien en 1993, tras el descenso, fue traspasado al Atlético en lo que fue la primera caída a los infiernos del club.

Soñando con el ascenso, la temporada 1993-94 fue un auténtico desastre que concluyó con el Cádiz descendido a 2ªB, donde se pasó nueve temporadas en las que los problemas económicos amenazaron con la misma desaparición del club. Hasta que en 2003 volvió a Segunda División y en 2005, bajo la dirección del uruguayo Víctor Espárrago, logró el ascenso a Primera.

Solo un año permaneció… Y vuelta a las andadas, a los desastres y los descensos hasta el infierno de 2ªB, un pozo del que pocos contemplaban escapatoria hasta que un buen día, en mayo de 2015 y con el equipo peleando por entrar en el play-off de ascenso, llegó a su banquillo Álvaro Cervera. El hombre del milagro.

Con el técnico nacido en Guinea Ecuatorial y que en su época de futbolista, a mediados de la década de los 90 del pasado siglo, tuvo un pie en el Barcelona de Johan Cruyff gracias a la brillantez de su juego de ataque en Mallorca, Valencia o Santander, la hinchada del Cádiz disfruta de un regreso a Primera División mucho más solvente del que pudo imaginar.

Y cuenta los días que faltan para poder regresar a las gradas del Ramón de Carranza, un estadio diferente y donde el calor de su gente le convierten en único en España.