Cádiz con el “Choco” Lozano en la cancha perdió con Espanyol y roza con la zona del descenso

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Los más de 15.000 espectadores que se dieron cita en el RCDE Stadium, Vicente Moreno, y en definitiva todo el espanyolismo todavía tenían este lunes en su paladar el dulce sabor que dejó el triunfo ante el Real Madrid justo antes del parón internacional. Y aunque el horario del partido no invitaba a una comilona, querían devorar al Cádiz para sumar un nuevo triunfo con el que ilusionarse. Dicho y hecho. Bastaron dos mordiscos, uno del insaciable Raúl De Tomás y otro del hambriento Nico Melamed para que los 3 puntos se quedasen en Cornellà-El Prat, donde se tiene muy presente que lo primero es asegurar la permanencia pero inevitablemente se sospecha que este equipo puede dar para luchar por cotas más altas.

No encadenaba el Espanyol dos triunfos seguidos en Primera desde mayo de 2019. Entonces, Atlético de Madrid, Leganés y Real Sociedad sucumbieron ante un equipo entonces entrenado por Rubi que con esa triple victoria se ganó el derecho a jugar en Europa. Ya ha llovido desde entonces, y la riada llevó incluso a un indeseado paso por la cloaca de Segunda.

Como anunciaban las previsiones, el Espanyol llevó la iniciativa en el juego de principio a fin ante un Cádiz exquisito en cuanto al orden táctico pero presa de sus propias e insalvables limitaciones. Dijo Vicente Moreno que el equipo de Álvaro Cervera está muy bien trabajado, y es verdad, pero propone entre poco y nada porque quiere y no puede, y si se ve con el marcador en contra las cosas se le complican en demasía.

Aguantó el 0-0 en el luminoso casi hasta el descanso porque el Espanyol por momentos se mostró algo estático en ataque, con Darder siendo el único de sus efectivos que intentaba romper la baraja, pero el que tenía el as en la manga guardado era De Tomás. ¿Quién si no? Él tuvo que ser quien a la salida de un córner, y después de que la madera le negase el gol a un Loren esta vez titular, marcase el 1-0 en la que fue la última jugada antes del tiempo de asueto.

En la reanudación, el Cádiz no consiguió meter la marcha extra que necesitaba para neutralizar la ventaja perica, y después de que se le anulase un segundo gol a De Tomás por fuera de juego, Nico Melamed, uno de esos ‘tocados por la varita’, se internó en el área para sacarse de la chistera un disparo buscando el palo largo que golpeó en Chust para encontrar la red sin que Ledesma pudiese evitarlo. Era el minuto 65 de partido y la pareja de goles iba a ser suficiente ya para que el Espanyol ganase la partida.

De ahí hasta el final, al Cádiz el encuentro se le hizo bola en la garganta mientras el Espanyol degustaba con calma el licor de los vítores de su afición para digerir como era debido un triunfo que ilusiona a la parroquia blanquiazul. Lo ha pasado muy mal el respetable de Cornellà-El Prat y se merece fantasear con que su equipo vuelve a luchar por cosas importantes. La próxima parada del tren de la ilusión perica, el sábado que viene en Elche, con el objetivo de encadenar un tercer triunfo como en mayo de 2019 para meterse en Europa. El Cádiz, por su parte, ve la zona de descenso a tan solo 2 pasos cuando mira por el retrovisor.