Tres amigos lograron llegar en bicicleta desde Gualeguaychú hasta Kansas City
Una propuesta, mucho sacrificio y la mejor recompensa del objetivo cumplido. Tres amigos lograron llegar en bicicleta desde su Gualeguaychú natal a Kansas City para acompañar a la Selección Argentina en el Mundial 2026, en una travesía que se extendió durante casi 10 meses y que incluyó 17 mil kilómetros recorridos en 17 países.
Miguel Silio, Yamandú Martínez y Vicente Conculini recibieron a ESPN.com para conversar sobre esta historia cargada de esfuerzo y peligro, pero también repleta de satisfacciones y lecciones de vida.
Así fue el viaje en bicicleta de los amigos de Gualeguaychú
Miguel, de 56 años, es un experimentado en la materia. Hizo los trayectos de Madrid-Moscú y Madrid-Doha en bicicleta para asistir a las últimas dos Copas del Mundo en 2018 y 2022, respectivamente, y ahora fue por más. Esta vez Martina, su compañera de ruta y de vida, prefirió no sumarse a la aventura y le trasladó la idea a Yamandú (49 años) y Vicente (29 años), que aceptaron sin dudarlo.
Partieron el 16 de agosto de 2025 desde el «culo del mundo (sic)», como bromea Miguel, y fueron despedidos, entre otros, por el intendente de Gualeguaychú. En sus redes sociales (@enbiciandoalmundo) mostraron el camino: recorrieron Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, pasaron el Tapón de Darién en avión, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice, todo México e ingresaron a Texas por la frontera de Laredo.
En ese “tiempo robado al trabajo”, en el caso de Miguel es escribano y dice que alterna “libertad y cárcel”, durmieron en carpa, casa de familia, club, colegio, iglesia, templo, playa, hostel. «Uno sabe dónde se despierta, pero no dónde duerme», coinciden. Yamandú dejó su empleo después de 26 años y la ausencia por un año le costó su relación de pareja.
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Los contratiempos de un desafío por demás exigente
Más allá de las particularidades que implica atravesar América en bicicleta, no se puede ignorar el factor humano y los roces entendibles que pueden surgir durante 9 meses y medio cuando lo que escasea es más de lo que sobra: “Nos peleábamos por la mañana y nos reconciliábamos por la tarde. Convivimos como toda la familia, con los conflictos normales que siempre se resuelven con una charla y un mate. Es un grupo de lujo”. Y si bien siempre se arreglaron con la comida, el principal problema fue contar con agua suficiente.
En cuanto a las condiciones climáticas, tuvieron épocas de lluvia y también de mucho calor. En Bolivia y Perú debieron pedalear a 4800 metros de altura. Sufrieron los 42 grados de calor en el Chaco paraguayo y también los 2 grados bajo cero del Salar de Uyuni de Bolivia.
No faltaron los momentos de peligro. Justo cuando pasaban por Ecuador se dio un sangriento motín en una cárcel que desembocó en una sugerencia de que abandonen la zona en bus por parte de la Embajada argentina. En tanto que en el sur de Colombia, estaban comiendo en un comedor en la ruta y les avisaron que había explotado un coche bomba a apenas 20 kilómetros de distancia.
Tremenda ruta
El 5 de diciembre en Cali, Colombia, prepararon un altar con las banderas de Gualeguaychú y Argentina, y una comida especial para vivir el sorteo del Mundial 2026. No solo querían conocer a los rivales de la Scaloneta, sino también tener el detalle de cuántos kilómetros más debían pedalear para alcanzar el destino final.
Finalmente, el 2 de junio de 2026, los tres amigos entrerrianos llegaron a la ciudad que eligió la Selección para alojarse durante el Mundial 2026. Con La Mano de Dios de Rodrigo a todo volumen, los ciclistas arribaron al hotel de la Albiceleste en un clima de profunda emoción. Los esperaron con mate y un banderazo. Hasta se sumó un grupo de ciclistas de Kansas City.
La historia llegó a oídos del presidente de la AFA, Claudio Tapia, quien fomentó un encuentro, mate de por medio, con Lionel Scaloni -reconocido fanático de la bicicleta- y todo el cuerpo técnico en la concentración de la Albiceleste. Además, los ayudaron a conseguir las entradas para asistir a los tres partidos de la fase de grupos.
Las sorpresas no terminaron ahí. Compartieron un café con Manu Ginóbili en San Antonio y también fueron invitados por Sporting Kansas City, les regalaron camisetas, les hicieron un tour y hasta pusieron sus nombres en la pantalla gigante del estadio. Un detalle no menor: Miguel es hincha fanático y tres veces presidente de Sporting de Gualeguaychú por lo que es un nombre que representa a su corazón.
El próximo desafío y una lección de vida
¿Ya tienen una nueva proeza planificada? “Dije que si Argentina sale campeón, también nos vamos al próximo Mundial en bicicleta. No será fácil porque se juega en Sudamérica y Europa, pero todo es posible”.
Más allá del esfuerzo, el reconocimiento masivo y la satisfacción por el objetivo cumplido, Miguel resume el verdadero valor que tuvo el viaje: “Viajar y vivir de esta manera te enseña muchísimo. Primero, a darte cuenta que lo verdaderamente imprescindible es muy poco. El ser humano es un animal de consumo y acumulación, y nos vamos llenando de cosas que nos lastran. Lo realmente indispensable es el abrigo, la comida, poder ver la puesta del sol, el amanecer, dónde dormir. Lo verdaderamente importante son cada una de las personas que nos encontramos en el camino. Nos han abierto las puertas de su casa, compartimos la mesa, una charla, un café. Gente increíble que vive su vida con problemáticas, con sueños, con sus tristezas, con alegrías. Ahí está el premio. El Mundial es la excusa, solo la frutilla del postre”.
TOMADO DE ESPN…
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