Serena Williams se lesiona y se retira llorando de Wimbledon

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En un día negro en cuanto a caídas en Wimbledon, Serena Williams fue víctima de una de ellas y tuvo que abandonar su partido contra Aliaksandra Sasnovich con un fuerte golpe en la rodilla y el marcador en 3-3 en el primer set.

Con lágrimas en los ojos, la estadounidense, siete veces campeona del torneo, se despidió con su raqueta en alto y entre ovaciones y algún que otro llanto de los espectadores que asistieron al 13º intento fallido de igualar el récord absoluto de 24 títulos de Grand Slam que mantendrá la australiana Margaret Court.

Quién sabe si fue una suerte de despedida definitiva, porque será complicado que su mente aguante muchas más decepciones. Esta, sin duda, fue la peor de todas desde que ganó su último major, el Open de Australia de 2017. Es la segunda vez en su carrera en los Slams que tiene que retirarse en un partido. La otra fue en su primer Wimbledon, el de 1998, contra la española Virginia Ruano, que ganaba por 7-5 y 4-1 en la tercera ronda.

Williams, que jugaba con un vendaje en el muslo derecho, se dio un fuerte golpe en la rodilla de la misma pierna e inmediatamente vio que no podía continuar. Casi de inmediato comenzó a llorar y fue a salida deportivamente a su rival. Se recompuso como pudo y cuando ya casi nadie la veía, se dejó ayudar para alcanzar los vestuarios cojeando. Orgullo de campeona. Su inicio de encuentro había sido prometedor, con un break que luego recuperó Sasnovich, espectadora sobrecogida de lo que sucedió después. Será ella quien esté en la segunda ronda y se enfrente a Pera o Hibino. A Serena le queda este año el US Open, si es que no tiene nada grave. Lo que haga a partir de ahí, cuando ya haya cumplido 40 años, ahora mismo es una gran incógnita.