Olympique de Lyon terminó con el sueño del Barcelona y se coronaron campeonas de la Champions League

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A veces las películas no tienen el final esperado. Y el Olympique de Lyon le rasgó el suyo al Barcelona, que tenía la oportunidad de consolidarse como mejor equipo de Europa y cerrar el círculo ante su verdugo en Budapest 2019. Las francesas, como entonces, sentenciaron con una primera parte espectacular y la reacción del Barça ya con 0-3 fue tardía e insuficiente. Hegerberg, Renard y compañia se llevaron el título (1-3), la octava Champions League femenina del OL.

Parecía que Giráldez tiraba de jerarquía para diseñar el equipo. De entrada se presentaba como el once de gala, pero con Hermoso de nueve, al equipo le faltaba profundidad. Eso se lo dio Oshoala, que quizás llegaba algo mejor a Turín que la madrileña, o incluso Crnogorcevic, que en ocasiones ha jugado de extremo, porque Lieke Martens no estaba para 90 minutos. O incluso metiendo a Claudia Pina entre líneas para sorprender como hizo en Madrid o Wolfsburgo. Pero era el gran escenario y la gestión de grupo, a pesar de que Jenni aún tiene que dar respuesta a la oferta de renovación del Barça, se impuso.

El Olympique de Lyon tenía ganas de reivindicarse. Desde Francia se veía un enfrentamiento entre la tradición del mejor equipo de la historia del fútbol femenino y un supuesto snobismo barcelonés. Pero las catalanas ya han demostrado que no es una moda, que llegaron para quedarse, pero la expectación que levantó la final tanto en el país como el desplazamiento masivo de culés que las acompañaron a Turín quizás se les giró en contra. Salieron confiadas en que ya podían competirle de tú a tú a todo un OL y sus hasta entonces siete Champions. Quizás demasiado confiadas.

Rápidamente se dieron cuenta de que deberían reaccionar porque el guión era más parecido al de Budapest que al que se imaginaban desde el balón del hotel por la mañana, cuando festejaban con sus fans. A los seis minutos, Henry le ganó un duelo a Alexia, se llevó el balón dividido y desde 30 metros se sacó un trallazo con efecto imposible para Paños, que vio como el balón le quitaba las telarañas de la escuadra y se colaba dentro de la portería. El Barça intentó reaccionar con disparo de Jenni que sacó con autoridad Endlerd después de la primera acción en la que Aitana saltó al espacio. La misma Hermoso desaprovechó otra acción por la derecha que ni llegó a rematar cuando todo le iba de cara. En cambio, las francesas tenían la idea de liquidar rápido el encuentro y Hegerberg, tras un gran centro de Bacha, cabeceó con autoridad desde el segundo palo para meter el 0-2 a los 22 minutos.

El OL no pretendía parar. Ni un ápice de compasión. Y menos si el Barça concedía regalos como una indecisión defensiva dentro del área. El balón acabó en Hergerberg que esta vez cedió para Macario, que entró desde la segunda línea para meter el 0-3. Otra vez el fantasma de Budapest. No había llegado ni el descanso. A pesar de todo, Alexia,que sufrió como pocas aquella derrota, sacó el orgullo para reducir distancias antes del intermedio. Centro de Graham desde la derecha y la de Mollet remató desde el punto de penalti.

Zafarrancho culé en el segundo tiempo después de que Giráldez remediara el planteamiento. Entró Oshoala para intentar una remontada que parecía una utopía ante un equipo tan experimentado como el de Sonia Bompastor. Renard -eso sí es jerarquía- se ocupó de la nigeriana, que salió a insistirle a su técnico que se había equivocado.

Todo pudo haber cambiado en el 57. Tras una buena presión de Patri, la centrocampista recuperó el balón y se sacó una parabóla desde el círculo central que escupió el larguero cuando Endler ya estaba superada. Hubiera sido el gol del año y una inyección de moral espectacular para un Barça que se lo estaba creciendo. La portera paraguaya aprovechó que se quedó atrapada en la red para parar el partido y pedir las asistencias. Mucho oficio.

Una oportunidad que aprovechó el propio Giráldez para meter más madera. Entraron Crnogorcevic y Martens por Marta y Mariona y el Barça volvía a su versión más valiente. Pero el parón de Endler surgió efecto y a pesar de que el Barcelona jugaba más en campo contrario, encerrando al rival, el tiempo pasaba y el marcador seguía sin moversa. Necesitaban un punto de inflexión, ante la desesperación de Giráldez ante las repetidas pérdidas de tiempo de las francesas.

Recuperado el control, el Barça fue más protagonista ante un OL mucho más pragmático, dosificando a sus jugadoras y dejando pasar los minutos. Al equipo francés no parecía que le incomodara demasiado el dominio azulgrana tal y como estaba el resultado.

Insistía el Barcelona, pero las ocasiones culés llegaban en cuentagotas. Una clara de Oshoala, un cabezazo que salió lamiendo el poste tras un centro de Rolfo en una acción en la que la nigeriana estaba en fuera de juego. De nuevo Oshoala, esta vez como asistente, fue protagonista. La colgó en el segundo palo para que entrara Crnogorcevic, que no supo dirigir entre los tres palos.

No hubo tiempo para más. A pesar de los siete de añadido, el Barça no fue capaz de recortar distancias y darle emoción a la final. Las jugadoras y los casi 15.000 culés que no dejaron de animar en el Juventus Stadium se quedaron sin el premio final. Cuesta mucho ganar un triplete, tanto como mantenerse. Nadie regala nada y menos el Olympique. Otra derrota que debe curtir a las azulgranas para volver más fuertes. Como en Budapest. A ver si en la tercera logran la vencida.