Redacción – En su primera temporada como profesional Justin Rose falló 21 cortes consecutivos en el European Tour. Fue un golpe muy duro para un jugador que había estado a punto de ganar el British Open siendo un amateur de 17 años.

Seve Ballesteros, que estaba entonces de retirada, fue uno de sus principales apoyos en aquellos momentos. Rose ha recordado en varias ocasiones cómo el genio de Pedreña le animó a volver a la Escuela para recuperar la tarjeta y le convenció de que tenía juego para triunfar en el circuito. Desde entonces, Seve se convirtió en su ídolo.

Casi dos décadas después de aquello, el inglés puede presumir de compartir una página de la historia del golf con su héroe. La de los jugadores europeos que han alcanzado el número 1 del mundo desde que se inauguró el ranking en 1986.

Seve fue el segundo tras Bernhard Langer. Con su segundo puesto en el BMW Championship, Rose se ha convertido en el octavo.

Nick Faldo, Ian Woosnam, Lee Westwood, Luke Donald y Rory McIlroy completan la lista. El norirlandés fue precisamente el último europeo en ocupar el trono mundial. Fue el 13 de septiembre de 2015, hace casi tres años. Desde entonces se lo habían repartido tres estadounidenses (Jordan Spieth, Dustin Johnson y Justin Thomas) y un australiano (Jason Day).