Redacción – El descanso nocturno, uno de los pilares básicos para lograr la recuperación atlética. Calentar, hidratarse y estirarse, son los primeros tres aspectos que se consideran importantes e indispensables antes, durante y después de realizar deporte. Sin embargo, el descanso nocturno es crucial.

“El sueño está implicado en las funciones cognitivas, influye en el rendimiento físico, en la motivación, en el estado de ánimo del deportista, en su capacidad de aprendizaje y en la aparición de las lesiones. Es vital dedicar tiempo a dormir y a hacerlo bien”, señala Paula Giménez, responsable de la Unidad del Sueño en la Clínica Vistahermosa, en Alicante y miembro de la Sociedad Española de Sueño.

Cuando un deportista tiene privación de sueño y no duerme todo el tiempo que necesita el riesgo de tener lesiones por sobreestiramiento aumenta, señala la experta.

“Pudiendo asociarse al descenso del control postural y propioceptivo y a una reducción de la concentración, la atención y el tiempo de reacción”, añade Giménez, quien especifica que esto ocurre cuando dormimos menos de 6 horas. Lo ideal serían 8 horas y 9 o 10 para deportistas de alto rendimiento.