El técnico albo reconoció el duro golpe ante Cartaginés, respondió al malestar de la afición y evitó proyectar su futuro en el banquillo.
Eduardo Espinel no escondió el dolor de quedarse otra vez a las puertas de una final internacional. Tras la eliminación de Olimpia ante Cartaginés en la Copa Centroamericana, el entrenador reconoció que el golpe será difícil de asimilar y que al equipo le corresponde trabajar y aceptar los cuestionamientos.
“Es un golpe muy duro que recibe este grupo, que recibe el hincha”, expresó el uruguayo, todavía con la frustración de una noche en la que el León no pudo completar la remontada ante su afición.
Para Espinel, había argumentos para cambiar la historia de la serie. Por eso, la eliminación pesa tanto como la ilusión con la que Olimpia llegó al encuentro de vuelta.
“Va a ser duro porque había mucha ilusión, había con qué, hoy se demostró”, manifestó.
Las críticas y la responsabilidad del entrenador
Consultado por el enojo de los aficionados y los pedidos de su salida, Espinel reconoció que el puesto que ocupa lo expone a los mayores señalamientos cuando los resultados no llegan.
“Es lógico que siempre el entrenador es el que lleva las mayores críticas”, respondió.
El técnico aseguró que no pretende escapar de esa exigencia. Entiende que dirigir a Olimpia implica responder por los objetivos que se cumplen y también por los que quedan en el camino.
“Encerrarnos en el CAR, trabajar duro y, por sobre todo, aceptar las críticas, porque esto es Olimpia y tiene que ser así”, sostuvo.
Aunque la eliminación obliga a revisar lo ocurrido, Espinel consideró que el análisis debe hacerse con más calma para identificar las responsabilidades y los aspectos que necesitan mejorar.
“Las evaluaciones las haremos más en frío”, señaló, antes de lamentar que la final siga siendo esquiva en los dos torneos internacionales que ha disputado al frente del equipo.
Defendió la capacidad de competir del plantel
En medio de su autocrítica, Espinel también recordó las dudas que existían al inicio del semestre sobre la profundidad de la plantilla para afrontar las competencias.
“Yo recuerdo que cuando se inició este semestre no teníamos plantel para competir internamente, no teníamos plantel para competir a nivel internacional”, expresó, en referencia a aquellos cuestionamientos.
El entrenador defendió que Olimpia logró mantenerse en la pelea, aunque reconoció que esta vez no alcanzó para avanzar.
“No pasamos la fase hoy, pero terminamos compitiendo, compitiendo y en una semifinal”, afirmó.
Ahora, el campeonato nacional queda como el objetivo inmediato de un grupo que deberá responder mientras procesa la frustración continental.
Su futuro tendrá que esperar
La consulta sobre su contrato y sus ganas de continuar encontró a un Espinel concentrado en el impacto inmediato de la eliminación.
“No me puedo proyectar a largo plazo. Hoy mi preocupación, como les dije en el camerino, es tratar de cambiar el chip y limpiar la cabeza”, explicó.
El uruguayo anticipó que volver al trabajo no será sencillo. Antes de pensar en otro torneo o en lo que pueda suceder con su continuidad, considera necesario recuperar anímicamente al plantel.
“Va a ser dificilísimo porque vamos a estar todos choqueados, vamos a estar todos consternados”, reconoció sobre el siguiente entrenamiento.
Olimpia tendrá que volver a competir con la herida abierta. Espinel lo sabe: la eliminación exige explicaciones, pero el calendario también obliga a levantar la cabeza y preparar el próximo partido.












