El técnico de Olimpia cuestionó el trabajo arbitral en la derrota 1-0 ante Cartaginés en Costa Rica.
Eduardo Espinel asumió la obligación de buscar la remontada en Tegucigalpa, pero también expresó su inconformidad con el arbitraje. Tras la derrota de Olimpia 1-0 ante Cartaginés en la ida de las semifinales de la Copa Centroamericana, el entrenador dejó claro que el León deberá responder en casa para alcanzar la final.
El técnico uruguayo sostuvo que el resultado en Costa Rica mantiene abierta la eliminatoria y que la responsabilidad de su equipo para la vuelta habría sido la misma incluso con un desenlace favorable.
“Yo dije que Cartaginés era favorito acá. Nosotros somos favoritos allá. Tenemos que ponernos el rótulo de que tenemos la responsabilidad”, manifestó.
Espinel insistió en que Olimpia debe asumir el protagonismo ante su afición y respaldar esa obligación con una mejor actuación dentro del campo.
“No importa si hubiera sido otro resultado. Si hubiéramos ganado, también tenemos que ponernos la responsabilidad nosotros de salir a ganar”, expresó.
El entrenador espera el acompañamiento de los olimpistas, aunque subrayó que el primer paso para conseguir la clasificación corresponde a los jugadores y al cuerpo técnico.
“La número doce, como digo yo, la hinchada, siempre es un plus que tenemos. Pero lo primero que tenemos que hacer es un buen trabajo dentro del campo y saber que la responsabilidad es nuestra”, afirmó.
Sus reclamos al arbitraje
Espinel también habló de la expulsión de Yustin Arboleda, una acción que, según su análisis, modificó el desarrollo del encuentro y condicionó la estrategia preparada para enfrentar a Cartaginés.
“Yo creo que cambió el partido”, señaló, antes de cuestionar el criterio utilizado para sancionar las infracciones.
“Sí vimos por ahí una tendencia en el primer tiempo, principalmente, de las mismas faltas no con el mismo criterio. A nosotros no nos pitaban, a ellos sí”, reclamó.
El uruguayo expresó además su desacuerdo con la designación de un árbitro guatemalteco para un partido ante un rival dirigido por un entrenador de ese país. Aclaró que su cuestionamiento no era contra la capacidad de los silbantes de esa nacionalidad.
“Realmente no tenemos nada contra el arbitraje guatemalteco. Creo que hay muy buenos árbitros”, sostuvo.
No obstante, consideró que una designación de otro país habría evitado conjeturas y pidió mejores decisiones en ese aspecto.
Confianza para la revancha
Más allá de sus reclamos, Espinel rescató el esfuerzo de sus futbolistas y aseguró que todavía tienen posibilidades de cambiar la historia de la serie.
“Hay que ir a trabajar duro, prepararse para la revancha y creo que no está nada dicho todavía”, advirtió.
También adelantó que ya tiene en mente cómo sustituir a Arboleda: “Terminó el partido y ya lo tenía”.
Olimpia regresará a casa con desventaja, pero con una obligación que su entrenador asume sin rodeos: ganar y dar el paso hacia la final.












