El entrenador de Alajuelense defendió su planteamiento en Tegucigalpa, aseguró que su equipo pudo llevarse algo más y anticipó una vuelta que exigirá inteligencia para buscar la final.
Óscar Ramírez se marchó de Tegucigalpa con la serie abierta y convencido de que Alajuelense logró contener las fortalezas de Motagua. Tras el empate 0-0 en la semifinal de ida de la Copa Centroamericana, el técnico costarricense defendió la manera de competir de su equipo y dejó una advertencia para la vuelta: atacar sin equilibrio puede salir caro.
“Es un partido que hay que saber jugar, no atacar a lo loco porque puedes quedar muy desprevenido”, expresó en conferencia de prensa.
El entrenador del conjunto rojinegro explicó que el desarrollo del encuentro exigió ajustes, especialmente después de un primer tiempo en el que la dinámica de los azules les generó dificultades para recuperar el control del balón.
“Sí tuvimos dificultad un poco con los rechazos y que nos volvían a ganar el balón. Entonces se veía como que era un tema defensivo”, reconoció.
Ramírez consideró que su equipo mejoró después del descanso y encontró condiciones para buscar una ventaja en el estadio Nacional Chelato Uclés.
“En el segundo tiempo ya corregimos cositas, volvimos a lo nuestro”, señaló, antes de asegurar que tuvieron “posibilidades de habernos llevado algo más”.
Defiende su manera de competir
La etiqueta de entrenador defensivo también apareció en la conferencia. Ramírez mostró su cansancio ante un cuestionamiento que considera recurrente y explicó que estos encuentros requieren interpretar cuándo atacar y cuándo protegerse.
“A veces ya veo como que es muy rutinaria la pregunta y cansa, porque realmente estos partidos hay que saberlos jugar”, manifestó.
Para explicar su visión, comparó la eliminatoria con una pelea de boxeo: intentar liquidar al adversario desde el inicio también puede abrir la puerta a un contragolpe.
“Hay que buscar el momento de saber atacar y saber defenderse”, sostuvo.
Sobre Motagua, aseguró que la prioridad era impedir que creciera durante el encuentro y encontrara confianza para hacerles daño.
“Creo que neutralizamos lo que ellos han venido haciendo, que era importante que ellos no sintieran que podían crecer y que podían hacernos daño”, explicó.
Los centros y el gol, tareas para la vuelta
Aunque valoró el funcionamiento de Alajuelense, Ramírez reconoció que les faltó precisión en el último pase para convertir sus aproximaciones en ocasiones más favorables.
“El tema es el momento de la elección del centro, que sea con ventaja para el delantero. Un tema que hay que trabajar y que hay que corregir”, indicó.
El técnico espera aprovechar el respaldo de su afición en el Morera Soto, pero tiene claro que la localía deberá acompañarse de efectividad.
“Al final hay que meter goles y eso es lo que hace la diferencia”, afirmó.
También destacó el trabajo de Javier López al frente del Ciclón y anticipó otro encuentro exigente para ambos clubes.
“Sabemos que nos estamos enfrentando a un gran equipo”, expresó.
Motagua salió de casa sin la ventaja que buscaba y Alajuelense tampoco consiguió el gol de visitante. La eliminatoria quedó abierta y Ramírez prepara una vuelta en la que pretende imponer condiciones sin conceder los espacios que puedan acercar a los azules a la final.












