Redacción – Cinco partidos consecutivos sin ganar, la misma explicación. Julen Lopetegui se aferra a que la histórica mala racha responde a los “infortunios” y no a males propios del equipo, aunque reitera que se siente con “más ánimos” que nunca.

“Me encuentro con más ánimos que nunca; creo más que nunca en este equipo por la manera en que ha reaccionado ante el infortunio. Es la única manera de revertir las dinámicas negativas. No hay de otra”, dijo el técnico.

El Real Madrid ligó su quinto partido sin ganar; la tercer derrota al hilo al caer en casa por 1-2 ante el Levante. Pero Lopetegui, como sucede desde hace un mes, atribuye el mal resultado a “accidentes”. Situaciones “raras”. Se aferra, por ejemplo, al videoarbitraje, a dos goles anulados a su equipo. “Infortunios”, insistió.

Lopetegui no reconoce públicamente a un equipo con serias debilidades en defensa. Un equipo que se ha visto abajo en el marcador en siete de doce partidos disputados en la temporada, y que ya suma más partidos sin ganar (siete) que victorias (cinco).

Lopetegui niega que su equipo tenga una tendencia a salir “dormido”. Un accidente producto de los propios errores en defensa que al minuto seis, en su casa, se viera abajo en el marcador por 0-1 en la primera llegada de peligro del Levante.

“El equipo no ha salido mal. Después encajamos un gol en situación ventajosa. Los errores te castigan, claro. Pero el equipo no ha salido mal.

“Evidentemente, claro que tenemos que intentar que esa sensación de hacer bien las cosas se traduzca en goles a favor”, dijo Lopetegui en rueda de prensa.

Tampoco ve un problema de gravedad de fondo el haber establecido la peor racha sin goles en la historia del equipo merengue después de sumar 481 minutos sin ver puerta. Su equipo, insiste, “ataca mucho”.

“Hemos tirado 34 o 35 veces a portería; 14 entre los tres palos. Tuvimos dos goles anulados. Lo que ocurre es que los números valen poco sin goles. hemos atacado mucho”, dijo Lopetegui.

No mencionó que más de la mitad de esos 12 tiros entre los palos llegaron en la segunda mitad, cuando ya había mandado a la cancha a Karim Benzema y Gareth Bale, renqueantes, ambos, de sus respectivas lesiones.

Peor aún; uno de los equipos más modestos de la liga, que hacía 11 años que no celebraba una victoria en el Santiago Bernabéu, se llevó los tres puntos con solo dos disparos a puerta.

En ese no querer ver más allá de la superficie, el técnico lamentó la derrota que calificó de “inmerecida”.

“Me he encontrado con un vestuario triste, con ánimo de revancha. Con calambres; algunos venían de lesión. Tristes por una derrota en casa inmerecida, pero con muchas ganas de levantar la cabeza en el siguiente partido, que lo tenemos dentro de poco”, dijo.

Y es que una derrota como la de este sábado dejaría al técnico sentenciado en cualquier otro momento. Sucede que en una semana, el Real Madrid tendrá que visitar al Barcelona para disputar el clásico y solo tiene tres días por delante para hacer frente a la Champions League. El calendario, si no otra cosa, da una semana más al vasco.