Lakers vencieron 122-101 a los Warriors y se quedaron con la serie en los playoffs de la NBA

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Game Over. Aroma de fin de ciclo. Le sobraban motivos para no creer, pero a última hora el aficionado de Golden State se permitió soñar. Después de todo, Stephen Curry jugaba a su favor y eso, pasara lo que pasara luego sobre el parqué, justificaba ese ataque de imprudencia. Además, el baloncesto se basa sobre todo en una cosa: en fantasear con la idea de ganar y ser feliz. Pero la naranja, o mejor dicho, los Lakers, les dieron un desolador baño de realidad. Un revés con aroma de fin de ciclo. Atropellados, descosidos, desdibujados y, sobre todo, víctima de la evidencia. LeBron, el verdugo.

El récord de Steve Kerr en Playoffs, 19-1. Fin de la racha. Ante LeBron James, que se convierte en el jugador con más series ganadas en la historia (41). Los Angeles Lakers atropellaron a los Warriors (122-101) y se citan con Denver Nuggets en las Finales de Conferencia Oeste.

LeBron James, con 30 puntos (10-14 en TC), nueve rebotes y nueve asistencias volvió a demostrar por qué es El Rey. El mejor partido del alero en postemporada. Sensación de dominio. De superioridad. En ataque y en defensa. Austin Reaves (23 puntos, 7-12 en TC), D’Angelo Russell (19 puntos, 7-15 en TC) y Anthony Davis, con 17 puntos (5-9 en TC) y 20 rebotes acompañaron a LeBron.

Y en Golden State, únicamente Stephen Curry dio la cara: 32 puntos (11-28 en TC, 4-14 en T3). No obstante, al base se le notó muy desgastado físicamente. Exhausto. Como nota negativa, Klay Thompson firmó una pésima noche en el tiro: 3-19 en TC y 2-12 en T3. Qué serie la suya.

Inicio arrollador de Lakers. Dominantes en ambos lados de la pista, estableciendo un parcial de 24-9, con LeBron, Davis y D’Angelo Russell muy acertados en ataque y Golden State registrando un pobre 1-13 desde el perímetro (Klay Thompson, 1-10 en TC). Steve Kerr pedía tiempo muerto. Otro partido comenzaba. La toma de decisiones en los angelinos empeoró, descanso necesario para Anthony Davis, los porcentajes mejoraron para los de San Francisco, acudieron más a la línea de tiro libre y los vigentes campeones revivieron (parcial final de 9-17 a favor de GSW) de la mano de Stephen Curry. El de siempre.

El segundo cuarto empezaba con Lakers abriendo la pista, debido al buen acierto desde larga distancia (6-11 en T3). Algo que, como es lógico, beneficiaba a El Kraken. A diferencia del último partido, Davis rondando su zona de acción. Y en defensa, exponiendo con asiduidad a un fatigado Curry. Completamente solo el base ante un equipo repleto de recursos. Ni Jordan Poole (12 minutos, 0 puntos, 4 faltas), ni Klay (3-13 en TC), ni Wiggins (1-6 en TC), ni Draymond Green (-25 con él en pista).

Los secundarios de Golden State estaban obligando a Curry a generar posesión tras posesión. Los Lakers estaban pudiendo correr con LeBron y estaban ‘sangrando’ a los de Steve Kerr en la pintura. No obstante, tras estar +19 en el ecuador del tercer cuarto, los angelinos no estaban «matando» a los Warriors. Los campeones, mediante un heroico Curry, seguían en partido. Una gran penetración de Jordan Poole dejaba el marcador +14 a favor de los locales. Había partido en el Crypto.com Arena.

El partido de Klay, tétrico. Fallando un triple tras otro (3-18 en TC y 2-12 en T3) y sin aportar en ninguna otra faceta. Y LeBron, dominando a través de su inagotable físico. Juego de espaldas, en transición…el partido moriría y con él, las ilusiones de los aficionados de Golden State de ver a su equipo en otras Finales de Conferencia. ¿Es el fin de la dinastía de los Warriors?¿Renovación a Draymond Green y Klay Thompson?

«El luto es solo una extensión de la autocompasión», decía Don Draper en ‘Mad Men’. Y ayer Golden State se hundió en sus miserias. Lo que ocurrirá a partir de ahora es imprevisible. Un escenario que puede convertir la temporada que viene en algo así como una campaña de transición. Un martirio porque este equipo necesita una sacudida drástica para volver a reinar.