Redacción – El Manchester City retomó el ritmo en la Champions con un concluyente triunfo en Ucrania, donde venció sin discusión a un Shakhtar que aún pudo darse por satisfecho con el 0-3 final atendiendo al insultante dominio que padeció a manos de un rival que antes de abrir el marcador a la media hora ya había rematado hasta en ocho oportunidades a la portería de Pyatov (dos al palo) y que pudo llevarse una goleada de escándalo.

Recuperado De Bruyne para el equipo titular después de reaparecer media hora el sábado frente al Burnley, Guardiola colocó al belga en el centro de operaciones con Silva y Fernandinho como ancla, avanzando a Mahrez y haciendo de la combinación la razón de ser de un ManCity que durante los primeros 40 minutos sometió al Shakhtar a un agobio constante.

El belga, lesionado en agosto, se mostró aún alejado de su mejor versión física, pero su visión y calidad, unida al acompañamiento de David Silva, convirtió el juego en un monólogo citizen. A los dos minutos el menudo futbolista español ya estrelló un magnífico remate de chilena en el travesaño y si hasta el minuto 14 tuvo 4 ocasiones claras, antes del 0-1 a la media hora, el propio Silva se topó otra vez con el palo después de que Mahrez, Sterleing o Fernandinho rozasen ese gol que parecía maldito.

El 0-1, por fin, cayó a la media hora para acabar con el nerviosismo que poco a poco se adueñaba de un City desafortunado en la finalización. Silva recogió un rebote a disparo de Gabriel Jesús y cruzó el balón con furia lejos de Pyatov. Un gol de rabia para acabar con el sufrimiento y que dio paso a un final de primera mitad celestial en su juego.

Se aprovechó de ello Laporte para marcar poco después de cabeza el 0-2 y agradeció el Shakhtar el descanso por cuanto Sterling y Gabriel Jesús pudieron lograr el tercero, aunque los ucranianos, por medio de Moraes tuvieron su única y buena ocasión de acortar distancias.

La segunda mitad pareció sobrar, a la vista de lo acontecido en los 45 minutos iniciales, y viendo como el equipo de Guardiola apareció dispuesto a controlar sin más ambición el juego.

Quiso de entrada el Shakhtar reengancharse al partido pero lo que se encontró el conjunto de Paulo Fonseca fue un milagro en forma del poco acierto consecutivo de Silva y Mahrez para lograr el 0-3. Estirados los locales, el City comenzó a combinar sin riesgos para sumar control y aún así tuvo mayores opciones de llegar el 0-3 definitivo que no un 1-2 que devolviera la emoción.

Y llegó, por fin, a los 70 minutos de juego, cuando Bernardo Silva, recién entrado en el campo en lugar de De Bruyne, enganchó un remate raso que sentenció el choque para llevarlo a la goleada.

Rendido, derrumbado e incapaz, el Shakhtar comprendió la imposibilidad de plantar cara a un Manchester City en ocasiones soberbio y en general muy superior, que se catapultó en la Champions, olvidó ya definitivamente el tropiezo inicial frente al Lyon y recuperó el paso con grandeza.