Dani Alves llora en juicio: “No me dijo que no quería”

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La Audiencia Provincial de Barcelona acoge desde este lunes 5 de febrero el juicio contra Dani Alves, acusado de un delito de agresión sexual con acceso carnal. En la que presumiblemente iba a ser la última sesión, el último en subir al estrado ha sido el ex jugador de LaLiga.

En su declaración de lo que ocurrió en las horas previas a su llegada a la discoteca Sutton de Barcelona, donde presuntamente tuvieron lugar los hechos, Alves ha detallado ante el tribunal que, junto a sus amigos, “a los que hacía tiempo que no veía”, fueron a un restaurante de L’Eixample donde “bebimos cinco botellas de vino y una botella de whisky. Son las que aparecen en el ticket del restaurante. Más o menos, yo bebí una botella y media de vino y varias copas de whisky. Cuando salimos del restaurante, fuimos al Nuba y tomamos una ronda de gin-tonics. Para llegar hasta allí, fuimos en coche. Conducía Bruno (Brasil, su amigo), porque yo había bebido bastante y no podía conducir”.

“Cuando llegamos al reservado, estuvimos bailando durante un rato. Primero vinieron dos chicas y estuvieron allí un rato bailando. Después, invitaron a las otras tres chicas. No detecté que estuvieran incómodas con nosotros”, ha expresado el acusado, palabras con las que contradice el testimonio de la prima y la amiga de la denunciante, quienes aseguraron estar ¡incómodas! desde un principio.

Sobre su acercamiento a la presunta víctima, Alves ha explicado que “la denunciante y yo comenzamos a bailar más pegados, lo pasamos bien, disfrutamos entre todos. Ella empezó a bailar más pegado a mí, a ‘perrearme’, empezamos a rozar nuestras partes. Ella empezó a tocar mis partes. Cuando me tocó, pensé que había una tensión sexual y hablé con ella para que fuéramos al baño. No le tuve que insistir”.

Seguidamente, ha añadido que “pensaba que no vendría, pero al final entró en el baño. Nos empezamos a besar. Me empezó a bajar los pantalones, yo le ayudé. Me senté en la tapa del váter y se puso de rodillas para hacerme una felación. Estuve todo el rato sentado, solo me levanté para correrme fuera de su sexo después de la felación, que fue prácticamente todo el rato que estuvimos en el baño”.

“Luego salí porque no quería que nos vieran salir juntos del baño. Ella no me dijo que se quisiera ir. Yo no le impedí que saliera. No la abofeteé, ni la cogí del pelo. No soy ese tipo de hombre, no soy violento. Tampoco quise practicarle sexo oral. Ella no me dijo nada, estábamos disfrutando los dos, nada más. No me dijo que no quería”, ha pronunciado el acusado, que ha terminado su declaración entre lágrimas.