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sábado, abril 25, 2026
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Barcelona derrota al Getafe y está a un pasito de coronarse bicampeón de España

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El equipo azulgrana le sacó 11 puntos de ventaja al Real Madrid

Barcelona con goles de Fermín y Rashford, ganó 0-2 al Getafe y liquidó la Liga, inalcanzable para el Real Madrid, que terminó la jornada a once puntos del líder cuando apenas quedan quince en juego.

Fue un partido serio, de equipo que entendió el momento y no se dejó llevar por la ansiedad del desenlace. El conjunto de Flick se arremangó, jugó con oficio y encontró en Pedri (ovacionado por el Coliseum cuando fue sustituido), Cubarsí y Fermín tres nombres propios para explicar la victoria. Todos interpretaron el guión con precisión, sostuvieron al equipo y lo empujaron hacia un triunfo que, salvo giro imposible, le permitirá empezar a pensar más en el alirón que en la aritmética.

El tropiezo del Real Madrid ante el Real Betis dejó al Barcelona ante una de esas oportunidades que huelen a título. Ganar en el Coliseum significaba abrir una brecha de once puntos con quince por jugarse. Una distancia que, en circunstancias normales, ya impone; en el estado actual del conjunto blanco, suena a sentencia prematura que puede llegar la próxima jornada.

Pero el fútbol no entiende de atajos cómodos, y menos cuando enfrente aparece el Getafe de Bordalás. Un equipo que convierte cada partido en una cuestión áspera, casi dental, como esas muelas que no dejan vivir. Más aún en el Coliseum, territorio históricamente ingrato para el cuadro azulgrana, que encadenaba cinco temporadas sin ganar allí.

Además, el Getafe no estaba para hacer de comparsa. Venía de tumbar a la Real Sociedad (0-1) y de construir una racha sólida: sólo dos derrotas en doce partidos. Lo que en enero era miedo al descenso se había transformado en una inesperada mirada a Europa. Un mérito indiscutible, de esos que explican el fútbol más allá de los presupuestos. Bordalás lo resumía bien en la víspera: por fin podían disfrutar sin mirar a la clasificación.

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PESE A LAS AUSENCIAS

En el Barcelona, la ausencia de Lamine pesaba como una sombra alargada, sumada a la de Raphinha. Flick apostó por Roony para ocupar ese vacío, mientras Lewandowski entraba por Ferran. En el Getafe, Bordalás movía piezas con Birmancevic y Davinchi. El primero, titular por primera vez desde su fichaje en enero; el segundo, dueño del lateral izquierdo.

El guión del partido no sorprendió a nadie. El Getafe se cerró en bloque bajo, líneas juntas, sin fisuras, alternando presiones altas como golpes inesperados. El plan era claro: incomodar, ensuciar la salida rival y esperar ese error que cambiara todo.

El Barcelona, fiel a su naturaleza, intentó encontrar claridad por dentro. Las asociaciones entre Fermín, Olmo y Pedri fueron lo único que generó algo parecido al peligro, siempre en espacios reducidos. Pero el partido avanzaba espeso, sin ocasiones reales, hasta que Roony probó suerte desde lejos pasada la media hora. Poco más. Enfrente, el Getafe apenas inquietó, salvo un cabezazo de Arambarri que Koundé neutralizó con una intervención providencial.

Todo parecía encaminado a ese empate sin goles antes del descanso que tanto seduce a Bordalás. Un partido cerrado, sin grietas, de los que desesperan al rival. Pero el fútbol castiga el error con una precisión quirúrgica.

Al filo del descanso, Mario Martín perdió un balón en el centro del campo. Cubarsí lo olió, lo robó. Pedri entendió el momento. Y Fermín, lanzado al espacio, definió con la serenidad en un mano a mano frente a Soria. Ahí cambió el paisaje del partido, porque el Getafe, esta temporada, no ha remontado ni un solo partido.

En la reanudación, el Bordalás movió fichas con la entrada de Luis Vázquez y Kiko Femenía. Y, de primeras, se encontró con dos oportunidades: disparo de Dani Olmo que despejó Soria y cabezazo de Koundé que se marchó fuera. La amenaza de la sentencia era más evidente que un posible empate. Y más cuando apareció De Jong, que sacó del campo a Gavi.

Entre el jugador neerlandés y Pedri, durmieron el partido. El Barcelona controló el choque, defendió bien el juego directo del Getafe y los minutos fueron pasando como una losa para el conjunto azulón, que besó la lona definitivamente justo cuando acarició el empate.

A falta de un cuarto de hora, Davinchi puso un centro espectacular desde la banda izquierda. Satriano recogió la pelota dentro del área, la puso al corazón del área y Cubarsí, en el último instante, se la rebañó a Arambarri casi bajo la línea.

El rebote cayó al borde del área en las botas de Lewandowski, que lanzó a la carrera a Rasford. Inalcanzable para Djené, el inglés batió a Soria y echó el telón al partido y, ya de paso, a la Liga. El Getafe pasó de acariciar el empate a recibir la sentencia. Y el Real Madrid, desde la distancia, hincó la rodilla. El Barcelona superó una de sus obstáculos más complicados, triunfó y el título es suyo.

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