El partido finalizó 2-1 a favor de los ciudadanos
Mucho trabajo por delante tiene Enzo Maresca, que tras fracasar ante el Arsenal en la Community Shield salvó la papeleta remontando ante un Bournemouth (2-1), en el que también se estrenaba en el banquillo Marco Rose, gracias a la entrada de Cherki en la segunda mitad.
Las dudas son normales en el Etihad tras lo visto en la primera jornada. Tomar el relevo de Pep Guardiola en el Manchester City estaba claro que no iba a ser fácil y quien pensara que Enzo Maresca iba a ser un técnico continuista, con su equipo titular le quedó claro que no. Sin que nadie lo esperara, el italiano colocó a Guéhi en la medular junto a Anderson y, por delante de ellos a O’Reilly, reconvertido a lateral izquierdo con éxito por Guardiola la pasada temporada.
También a nivel estilo se vieron diferencias. Especialmente en el primer tiempo, con un Bournemouth que apretaba arriba y que quería aprovechar el City para atacar de manera más vertical. Sin mala pinta en la primera que pudieron salir, una gran cabalgada de Haaland, con corte de pelo inesperado incluido, taconazo de Foden y remate de Rico Lewis parado por Petrovic.
El mayor inconveniente para el City era el poder generar juego con una medular sostenida por Anderson, que dejó buenas sensaciones en la distribución, pero que estaba demasiado solo en la base de la jugada al no estar acostumbrado Guéhi a esas tareas. Se complicó todavía más cuando Tavernier, en un rápido ataque vertical, recibió de Evanilson para batir a Donnarumma (26′). Una jugada que mostró la debilidad del City en la presión, saltando de forma desorganizada, algo que se repitió por su costado izquierdo en más de una ocasión.
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UN CITY EN PROBLEMAS
Tocó tomar las riendas, jugar en espacios cortos y allí es donde se vio que el once del City presentaba carencias por jugadores a los que les cuesta más generar espacios. Necesarios, por otra parte, para hacer llegar el balón al área a Haaland, que en una de la primera parte puso a prueba a Petrovic, pero este respondió con una buena mano. No es que renunciara el Bournemouth al segundo. Ni mucho menos. Antes de la segunda mitad Tavernier y especialmente Kluivert la tuvieron para aumentar la ventaja, pero les faltó acierto.
Clamaba al cielo que el City necesitaba cambios. Especialmente en medio campo, pues la fluidez en el último tercio era inexistente. No llegaron al descanso, pero sí a la hora de partido. Por obligación el de Anderson, que se fue tocado tras ser de lo mejor. Antes ya había entrado Matheus Nunes para dar más profundidad pero Kovacic y Cherki aceleraron el juego de los ‘citizen’. Especialmente protagonista el francés, que gozó de toda la libertad que no le daba Guardiola para pisar el campo por donde considerara oportuno, saliendo bien en esta ocasión.
CIERRE DE INFARTO
Donnarumma tuvo que intervenir solo una vez más a un cabezazo de Jebbison y a partir de entonces fue mero espectador de la remontada. Parecía que no iba a llegar pero Cherki sacó sus trucos de la chistera. Haaland no fue capaz de aprovechar una croqueta mágica en la frontal, pero Guéhi recogió un gran saque de esquina para igualar (85′). Se lo creyó entonces el City, que empezó a dar más balones al francés hasta que encontró espacio donde no lo había y con Gvardiol de improvisado ‘9’ encontró el tanto de la remontada en el descuento (92′). Lo anuló el juez de línea por fuera de juego, pero el VAR corrigió al estar en línea y Maresca respiró aliviado consiguiendo los tres primeros puntos.
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