El partido finalizó 2-1 a favor del equipo merengue
El Real Madrid se reencontró con el triunfo tras cuatro partidos sin vencer. Fue ante un Alavés que mereció más, pero se marchó con una derrota. El equipo blanco ganó, pero sigue sin convencer con juego y tampoco con su actitud.
Tras caer en Champions, se esperaba más del Real Madrid ante su afición, pero se vio a un equipo gris, plano y que aunque sigan con el discurso de luchar hasta el final por el título, lo que se ve en el campo, no da muchos motivos para pensar que va a ser así.
Tras y como está este Real Madrid, acudir un martes a las 21.30 horas al Bernabéu fue poco menos que un ejercicio de fe blanca o ser un turista. No hubo más opciones.
El referéndum de la grada a Arbeloa y los suyos quedó en nada por la poca gente que había en las gradas y eso se vio en el frío recibimiento, hasta llegar a la indiferencia con el equipo. Para sorpresa de todos, eso cambió con el balón en juego.
Carreras fue el primero en recibir la bronca y le siguieron Mbappé y, sobre todo, Vinicius. El brasileño parece que ha sido el señalado por la afición como el culpable de la mala temporada del Real Madrid.
Todo eso pasaba en la grada, mientras el Alavés iba a la suya y comenzó a tener ocasiones claras en ese arranque del duelo. El Real Madrid, lo mismo que el resto de esta temporada, poco o nada.
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SUFRIENDO
Sufriendo en defensa y en ataque, todo reducido a alguna genialidad en forma de pase de Arda Güler. Así iban pasando los minutos, con el Real Madrid queriendo, poco eso sí, pero no pudiendo y el Alavés, valiente buscando dar la sorpresa.
Todo eso cambió en el minuto 30 con el 1-0 de Mbappé. El francés realizó un mal control a pase de Arda Güler y antes de perderla, disparó a la meta de Sivera.
Lo que parecía que iba a acabar en nada, finalizó en gol porque el disparo de Mbappé dio en un rival, el balón se desvió y Sivera no pudo hacer nada.
Ese tanto activó al Real Madrid que, ahora sí, pasó a dominar el partido y generando ocasiones claras ante un Alavés que ya no llegaba tan fácil al área de Lunin. Parecía que el Real Madrid estaba cerca de volver a marcar, pero se encontró con la lesión de Militao. El central, tras un remate al larguero, se echó mano a la rodilla y pidió el cambio.
Las alarmas se encendieron en el Real Madrid por esa jugada, más aún teniendo en cuenta el historial de lesiones de Militao. Entró Rüdiger que fue espectador privilegiado de como el Alavés estuvo a punto de empatar por mediación de Toni Martínez, pero entre Lunin y el poste, evitaron el empate del equipo vasco. Así, y con pitos a Mbappé tras una ‘frivolité’ en una ocasión que acabó en nada, se llegó al descanso.
El segundo tiempo comenzó de cara para los intereses blancos. Primero, por conocerse que lo de Militao no era nada grave y por el 2-0 de Vinicius en el minuto 50. El brasileño realizó un gran disparo desde fuera del área. Su reacción ante ese tanto fue no celebrarlo. En su lugar, pidió perdón a la afición que pasó de los pitos a los aplausos a Vinicius tras ese tanto.
Tras ese 2-0, los dos técnicos movieron ficha con los cambios. Eso no cambió mucho el panorama del partido, con el Real Madrid mandando y con Tenaglia evitando bajo palos el tanto de Brahim, uno de los que habían entrado. El momento de la noche fue cuando Arbeloa decidió que Camavinga jugase. El Bernabéu lo recibió con pitos por su expulsión ante el Bayern, clave en el KO blanco en Champions.
El Alavés buscó entrar en el partido con un gol y ocasiones tuvo, con un paradón incluido de Lunin y un palo de Parada. Todo eso, ante la mirada de un Real Madrid que se fue del partido y lo acabó pagando con el 2-1 en el minuto 93, obra de Toni Martínez, que marcó de tacón. Así se llegó al final del partido en el que el Real Madrid ganó pero no convenció.
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