El exseleccionador defendió a los jugadores de la H, recordó el recambio generacional que impulsó y señaló que la formación, la profesionalización y la unidad son indispensables para recuperar protagonismo.
Honduras necesita volver a ganar, pero también trabajar en las condiciones que permitan sostener esos triunfos. Fabián Coito habló en exclusiva con Mi Pasión HN y dejó un mensaje que combina exigencia deportiva, defensa del futbolista y un llamado a revisar la responsabilidad de quienes organizan el fútbol nacional.
Desde Uruguay, el entrenador que dirigió a la selección hondureña repasó su etapa al frente de la Bicolor, explicó las dificultades que encontró y compartió su visión sobre una generación a la que conoce de cerca. Sus palabras también apuntaron al futuro: mejorar la formación, fortalecer la competencia y construir una selección unida.
“El futbolista tiene que prepararse para competir, y competir es ganar, es ganar. Es entrar a un partido a jugarlo para ganarlo”, expresó.
Para Coito, esa mentalidad también exige responder a las necesidades de cada encuentro: “Si hoy hay que ganar metiéndonos atrás y sacándola, lo haremos. Después el resultado nos va a hacer cada vez más fuertes y vamos a ir logrando el funcionamiento que queremos”.
“Los realmente responsables” y la tarea pendiente
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista llegó cuando Coito explicó que los problemas del fútbol hondureño requieren una mirada más amplia que el rendimiento de los seleccionados.
“Los realmente responsables de todo esto son la organización, la federación, el fútbol hondureño. No digo nombre y apellido, porque es el fútbol hondureño”, manifestó.
El uruguayo enumeró las tareas que considera necesarias: formar mejores jugadores desde edades tempranas, ofrecer mejores competencias y condiciones de entrenamiento, atender la nutrición y acompañar el desarrollo integral del futbolista.
“El fútbol ha evolucionado mucho y creo que el país debe formar entrenadores, formar dirigentes, profesionalizar el fútbol. No tengas ninguna duda de que van a salir mejores jugadores”, aseguró.
Su diagnóstico estuvo acompañado de confianza en el potencial hondureño. Recordó que el país tiene tradición futbolística y que los grandes jugadores de otras épocas surgieron aquí. A su juicio, esa historia debe servir para trabajar en la recuperación del nivel competitivo.
La generación que comenzó a abrirse espacio
Coito recordó que una de las tareas de su etapa fue impulsar un recambio ante el cierre del ciclo de varios referentes. En ese camino comenzaron a ganar espacio futbolistas que hoy tienen un recorrido importante con la selección.
Mencionó a Luis Palma, Edwin Rodríguez, Kervin Arriaga y Jorge Álvarez, entre otros, y explicó que las condiciones que observaba en ellos respaldaron su decisión de darles oportunidades.
Sobre Palma, recordó que le había visto cualidades en los entrenamientos previos al Mundial Sub-20 de Polonia. De Edwin destacó que ya mostraba condiciones, aunque una lesión le impidió participar en aquel torneo.
También repasó el papel de la Sub-23 que obtuvo la medalla de plata en Lima y posteriormente clasificó a los Juegos Olímpicos. Según explicó, ese grupo fue convirtiéndose en la base del recambio, acompañado por jugadores experimentados como Maynor Figueroa, Romell Quioto, Alberth Elis y Bryan Acosta.
“Creo que es el recambio natural que se debe ir dando”, sostuvo.
El técnico recordó además su gestión para incorporar a Rigoberto Rivas y las oportunidades que recibieron Alejandro Reyes y Jorge Álvarez. Para él, el recorrido posterior de esos jugadores forma parte de lo construido durante aquel trabajo.
La pandemia, las lesiones y su salida de la H
Al revisar las dificultades de su etapa, Coito señaló que la pandemia golpeó el desarrollo de los futbolistas jóvenes y alteró la planificación.
“El 2020 fue devastador realmente para el fútbol hondureño”, expresó. Explicó que la interrupción de las competencias afectó proyectos de reservas y categorías juveniles, mientras en 2021 se acumularon compromisos de la Sub-23 y de la selección mayor, con jugadores involucrados en ambos equipos.
También recordó las complicaciones por el coronavirus durante la Copa Oro, las lesiones de futbolistas importantes y las exigencias de las jornadas triples de la eliminatoria.
Coito reconoció que el inicio estuvo por debajo de lo esperado. Sin embargo, al explicar el momento en que terminó su etapa, recordó que Honduras estaba a tres puntos de Costa Rica y que todavía quedaba una parte importante de la competencia.
“Esto es nada más que para conversar y refrescar, porque eso ya pasó, no se puede volver atrás. Las decisiones son en el momento y hay que seguir para adelante”, aclaró.
“Había medios que querían ciertos privilegios”
El exseleccionador también habló de su relación con la prensa y afirmó que su forma de manejar el acceso a la información pudo influir en el trato que recibió.
“Yo creo también que yo no tenía mucha prensa, producto de que había medios que querían ciertos privilegios. Por mi forma de manejarme, para mí era la igualdad para todos, en el mismo momento, en las mismas condiciones. Sigo pensando lo mismo”, declaró.
Aunque defendió su posición, reconoció el papel de la crítica en el fútbol. Su llamado fue a que esa crítica sea constructiva, fundamentada y respaldada.
Su respuesta a quienes hablan de “la peor generación”
Consultado inicialmente sobre si los jugadores habían recibido un trato demasiado duro, Coito evitó emitir una conclusión general sin contar con más elementos. Después, cuando el entrevistador le trasladó expresiones como “la peor generación de la historia”, cuestionó ese tipo de calificativos.
“¿Qué necesidad hay de armar esa clasificación y ubicarlos ahí?”, preguntó.
“El futbolista es un ser humano que juega bien al fútbol, que tiene familia, que vive, que siente, que tiene emociones. El fútbol es emociones”, agregó.
El entrenador explicó que representar al país también significa buscar el reconocimiento de la gente. Por eso, consideró que el castigo reiterado puede afectar la disposición del jugador a integrarse a la selección.
Aclaró que no estaba señalando a nadie en particular, sino describiendo una reacción humana ante una presión constante.
“De nada sirve castigarlos tanto como a veces hay opiniones castigándolos en forma innecesaria, porque primero que nadie quiere perder un partido de fútbol”, manifestó.
Kervin Arriaga y una conversación que no olvida
Entre sus recuerdos personales, Coito destacó una charla con Kervin Arriaga en San Pedro Sula sobre las exigencias de ser profesional.
“No alcanzaba con las condiciones o que alguien del entorno le dijera: ‘Qué buen jugador que sos’”, recordó.
Explicó que le habló de preparación, fortaleza para revertir situaciones adversas y confianza en el trabajo. Hoy, afirmó, observa con felicidad el crecimiento del mediocampista.
Ese ejemplo le permitió insistir en una aspiración para el fútbol nacional: volver a colocar jugadores en grandes ligas y preparar a los jóvenes para asumir responsabilidades sin esperar que la edad, por sí sola, les marque el momento de competir.
El Caribe obliga a Honduras a mejorar
Coito también se refirió a la creciente dificultad de competir en Concacaf, donde varias selecciones se han fortalecido con jugadores formados fuera de sus países.
“Hoy el Caribe pareciera que está más fuerte que Centroamérica, por lo menos lo vemos ahora en estos últimos resultados”, comentó.
En el caso hondureño, señaló que pueden incorporarse futbolistas desarrollados en el exterior, como Rigoberto Rivas o David Ruiz, pero que la selección depende principalmente de jugadores formados en el país. Por eso insistió en elevar la calidad de la formación y de la competencia interna.
También recordó que una clasificación juvenil no debe ocultar las necesidades del sistema. Los resultados merecen reconocimiento, sostuvo, pero deben acompañarse de trabajo para sostener el crecimiento.
Apoyo al proceso, exigencia y unidad
Al hablar del presente de la selección, Coito evitó juzgar aspectos internos que no conoce. Reconoció que sigue el fútbol hondureño y sus resultados, pero que no está dentro de la organización actual.
“Yo no me animo a decir reestructura, porque hoy no conozco el fútbol, la organización. Entonces estaría hablando de algo que no conozco, no me corresponde”, aclaró.
Su propuesta fue aprovechar la permanencia de Honduras como punto de partida para construir un equipo fuerte, con pertenencia y compromiso.
“Nada viene de un día para el otro. Ahora hay un nuevo proceso de trabajo: creer ciegamente, apoyarlo, que sea una crítica sana, constructiva”, expresó.
También destacó la importancia de la colaboración entre los entrenadores de clubes y el seleccionador. De su etapa recordó el respaldo de técnicos como Pedro Troglio, Diego Vázquez y Martín García.
“Jugar en la selección no es para cualquiera, porque tiene una carga emocional muy grande”, advirtió.
El mensaje a los jugadores y a la afición
Actualmente vinculado a Montevideo Wanderers, Coito aseguró que mantiene contacto con Honduras y que su familia continúa pendiente de los clubes y, especialmente, de la selección.
En el cierre de la exclusiva con Mi Pasión HN, pidió a los futbolistas creer en sus capacidades y comprender que el éxito requiere preparación, esfuerzo y compromiso.
“El fútbol profesional es muy duro. Hay que entender el juego, hay que prepararse para jugarlo”, afirmó.
A la afición le expresó cariño y buenos deseos, incluso después de las dificultades que atravesó durante su etapa en el país.
“Tengo un gran recuerdo del país. Le deseo siempre lo mejor”, dijo.
Coito dejó una exigencia clara para la H: competir para ganar. Y una tarea que involucra a todo el fútbol hondureño: formar mejor, trabajar con unidad y construir las condiciones para que esos triunfos vuelvan a sostenerse.












