El guardameta jugó su sexto Mundial y México clasificó líder con marca perfecta y sin recibir goles
En un Estadio Azteca que cantó ‘oles’, México le dedicó una fiesta al Memo Ochoa, que tuvo unos minutos y fue ovacionado a lo grande en el triunfo sobre una paupérrima República Checa, que hizo las maletas de vuelta a casa en una noche donde se lució Gilberto Mora (0-3). Nada menos que 23 años separan al legendario meta con la nueva promesa del fútbol mexicano.
Koubek necesitaba un golpe de efecto después de dos partidos inoperantes y decidió hacer cuatro cambios en su once, siendo el más llamativo la suplencia de Schick, la supuesta estrella. México, que no se jugaba nada, no movió demasiado el equipo y la sorpresa fue no ver como titular al Memo Ochoa para que disputara minutos en su sexto Mundial.
El primer tiempo no sorprendió y siguió la dinámica esperada. República Checa demostró sus dificultades con balón, impropias de un equipo que aspira a entrar en la fase final, y prácticamente no generó nada en el área de Rangel, como tampoco en el medio campo. Tuvo una ocasión muy clara en los primeros minutos que generó Sulc, el más destacado, y finalizó cruzado y fuera Visinsky, pero nada más.
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MUCHO MÉXICO
No es que diera mucho más de sí México. Aunque tampoco tenía porque, pues la primera posición ya estaba asegurada. La gracia del partido era ver de titular a Gilberto Mora, pero estuvo más bien discreto en un equipo conformista a excepción de un par de acciones. La joven perla dejó un gran pase, pero Alvarado la tiró a la luna.
La de las urgencias era la República Checa, aunque pereciera mentira. Si su fuerte era el balón parado, no ganó ni un duelo en todo el partido. Parecían estar ya pensando en el vuelo de vuelta a casa y eso dio espacio a que el talento de Mora se desplegara. México empezó a llegar gracias a su dominio y en el 55’ llegó el tanto de Chávez en una contra perfecta donde destacó el buen hacer de Romo. Allí se deshizo por completo el equipo de Koubek, que en pocos minutos ya perdía por una diferencia de dos goles. Mora rompió una defensa demasiado frágil con un gran pase, Kovar salió mal y Quiñones mató el partido (61’). Con el trabajo hecho, Aguirre le dio el homenaje merecido al Memo Ochoa. En el 78’ el Estadio Azteca se puso en pie para recibir a su legendario portero, que entró aguantándose las lágrimas. Y dejó su sello, pues de un saque de puerta suyo llegó la sentencia, obra de Fidalgo. México, pleno de puntos.
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